Paracaídas: "Los crímenes nos sepultan: el reto para 2017"

Por Rogelio Guedea
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Parachute

Si bien 2017 ha empezado pésimamente mal en cuanto al encarecimiento de la vida con respecto al empobrecimiento del poder adquisitivo de los colimenses (y el caso más evidente lo ha marcado el injusto gasolinazo de principios de año), no debe ser éste el tema toral de la sociedad colimense. Es un tema sin duda importante, no lo negaré, y de atención insoslayable, pero ocuparía el primerísimo orden si no tuviéramos otro que empieza a socavar el hilito de paz que le queda a nuestra entidad: el de la inseguridad. Dicho de otra manera: la propiedad es importante (preservarla, protegerla, alentarla incluso), pero nunca será más importante que la vida. Y en Colima siguen siendo asesinadas muchas personas cada día. No menos ayer fue revelado un dato escalofriante: habían sido asesinadas violentamente 12 personas en menos  de 72 horas, incluidos dos agentes de la policía judicial, que se sumaron a los otros dos estatales igualmente acribillados en días anteriores. El gasolinazo amerita una dura protesta contra las erráticas políticas económicas gubernamentales (federales y estatales), pero la imparable ola de crímenes de nuestra entidad (que la tiene ya en el ojo internacional) exige un reclamo de mayor calado todavía. El 2016 fue, en este sentido, un año oscuro para el primer año de gobierno del mandatario Nacho Peralta, más incluso que el tema de las finanzas, que tampoco es menor. Si a esto agregamos que, salvo un par de secretarios de estado, el gabinete nachoperaltista lució realmente mediocre, lo que se espera para 2017 es un reto que ya no admite ni demagogias a ultranza ni ocurrencias domingueras ni mucho menos decisiones a la ligera. El gobernador Nacho Peralta debe hacer ajustes urgentes en su gabinete, remover a varios secretarios que tienen enmohecidos sus despachos (él ya sabe muy bien quiénes son), renovar la política interna estatal, pues apremia que esta nueva visión ya no mire al pasado sino al futuro, y él mismo, o sea Nacho Peralta, se decida a meterse ya de lleno a gobernar y a empezar a poner orden en la seguridad de nuestra entidad. ¿Qué quiero decir? Que, para empezar, necesitamos un procurador. Sé de buena fuente que hay ingobernabilidad en la Procuraduría General de Justicia y que es un caos interno, que incluso ha destruido hasta las relaciones interpersonales de sus trabajadores. Todo el sistema y plan de seguridad requiere planeación estratégica, dirección y objetivos claros, y estos deben convertirse en una política pública de seguridad que sea del conocimiento claro de todos los colimenses. Ahorita nadie sabe nada de nada y todo parece dirigido bajo el imperio de la ocurrencia y la improvisación, términos que bien podrían definir el primer año de gobierno nachoperaltista. El presagio, pues, de no cambiar el rumbo es contundente: la ciudadanía terminará pagando, como siempre, los platos rotos de un gobierno que, por incapaz, hará de la mala toma de decisiones una constante. El gobernador Nacho Peralta tiene para 2017 que devolverle la paz y la tranquilidad a nuestra localidad: éste es su mayor desafío en favor de los colimenses y ésta la mayor contribución que le puede hacer a su partido, el PRI, que hoy vive (tanto a nivel local como nacional) el peor descrédito de su historia. 

 

rguedea@hotmail.com

@rogelioguedea    

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