La manera de opinar de… No hay, no hay, no hay

Por José Gilberto Ibáñez Anguiano
Publicada el

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Al más puro estilo de Héctor Suárez con su ¡No hay, no hay, no hay¡ están los centros de salud urbanos y rurales de la saqueada por los propios rapaces  funcionarios  de la Secretaría de Salud y Bienestar Social del Gobierno del Estado. La carencia de medicamentos y material de curación provocada por la corrupción imperante donde los capos en turno son ahora los fuereños  Federico Villaseñor Ruiz y José Julián Martínez Barrera, Secretario y Director Administrativo, respectivamente, son cosa  de todos los días.

Si los pacientes quieren alivio deben comprarlos en la farmacia más cercana con dinero que muchas veces consiguen vía el muy oneroso endeudamiento.

El tan presumido por el gobierno de Enrique Peña, Nieto Servicio Médico Popular está peor que la carabina de Ambrosio, pues no funciona y sirve para siete mil fregadas. En los hechos es una vacilada, cruel broma, una vil falacia, pues en lugar de beneficiar como se supone debería a los colimenses de escasos recursos más necesitados de atención médica, los perjudica sobremanera al obligarlos a vaciar sus de por sí menguados bolsillos y endrogarse hasta la coronilla para atenderse de sus padecimientos y lograr así sobrevivir. Como siempre, a los perros más flacos se les cargan las pulgas.

Pequeño detalle que en el que no reparan ni Villaseñor Ruiz y Martínez Barrera enfocados ambos en robarse hasta las esperanzas de la población a la que debieran servir.

Pa’  acabarla de amolar, quienes acuden a los centros de salud tienen que armarse de paciencia, valor y ecuanimidad para no reventar por las largas esperas que deben estoicamente soportar para ser atendidos en virtud de que en ellos  no hay personal médico suficiente. Para colmo, hay enfermeras, enfermeros y médicos que tratan de mala manera a los pacientes. Eso sí, evadidos, se les observa chateando por Facebook o por WhatsApp, platicando en qué se quedó la telenovela, en pleno mitote, valiéndoles una pura y dos con sal quienes a ellos acuden para ser diagnosticados.

Por si todo lo anterior fuera poco, por la prevaleciente inseguridad, hay galenos que ya no quieren acudir a chambear a los centros de salud ubicados en zonas rurales, lo que ocasiona que además de gastar en medicamentos también tengan que desembolsar  en transporte. Y Dios agarre confesados a los que están esperando turno para ser atendidos, ya que en temporadas de lluvias cae más agua adentro que afuera, concretamente en las salas de espera que están bastante destruidas. Pareciera que les llegó Silvestre Stalone en su papel de Rambo y las rafagueó, pues  los techos y muros están completamente destrozados y de las luminarias muy a cuenta gotas funcionan.

Neta que las instalaciones y los servicios médicos responsabilidad de la SS y BS están pa’ llorar, lo que les vale Wilson al des gobernador de Colima, José Ignacio Peralta Sánchez, y a su gavilla de gánsteres que tiene cobrando jugosas dietas y pegándole con fe a los moches, porcentajes y retornos sobre todo tipo de contratos para la adquisición de equipo, vehículos, materiales, construcciones, medicamentos, etc., los fuereños  Ignacio Federico Villaseñor Ruiz y José Julián Martínez Barrera, titular y Director Administrativo de la mencionada dependencia estatal, respectivamente, que se pavonean al más puro estilo de Paquita la del Barrio. “Ratas inundas, animales rastreros, alimañas ponzoñosas, escorias de la vida, cuando daño han hecho”. ¡Pásela bien!. 


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