El fenómeno del niño un "Godzila con potencial destructivo"

Por CNDigital/Agencias
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En 2015, el niño podría ser de los más poderosos; con fuertes tormentas en el centro y norte de México, y un invierno más frío.

El Niño es un fenómeno climático de alcance planetario que provoca intensas lluvias en algunas zonas y en otras sequía, a raíz de anomalías en la temperatura superficial del mar (ver infografía). Estos últimos días, algunos expertos han advertido que este año el mundo podría vivir un fenómeno extraordinario, de características semejantes al año 1997. 

Por ejemplo, William Patzert, experto del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la Nasa, dijo a la BBC que tiene el potencial de transformarse en El Niño “Godzilla” por su intensidad.

Ángel Muñoz, del  International Research Institute for Climate and Society (IRI), de la U. de Columbia, explica a La Tercera  que “El Niño que tenemos hoy es intenso, y efectivamente el análisis de las condiciones físicas reinantes y lo que distintos tipos de modelos nos están diciendo es que perduraría hasta por lo menos inicios de 2016, inclusive aumentando aún más su intensidad”.

Frente a los pronósticos, Claudia Villarroel,  climatóloga de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), dice que en caso que éstos se cumplan, nuestro país no vivirá las consecuencias de este fenómeno a nivel de precipitaciones. Lloverá más de lo normal en agosto y septiembre, mes en que termina el invierno.

¿Qué pasará después? Villarroel aclara que no porque exista El Niño necesariamente seguirá lloviendo, porque luego es la estacionalidad la que manda el clima. Sin embargo, adelanta, que de mantenerse el fenómeno en verano, por ejemplo, se  podrían registrar alzas de la temperatura del aire en la costa de hasta 2°C, por la anomalía climática que se está registrando en el mar, que además, podría atraer a un mayor número de medusas a la costa.

En todo caso, en la DMC son cautos respecto de hablar del desarrollo de un “súper Niño” para el trimestre agosto, septiembre y octubre. Explican que este pronóstico tiene su origen en que se espera un alza de la temperatura del mar en los próximos meses, con un peak entre noviembre y diciembre. Hoy existe un aumento por sobre los niveles normales de entre 1,32°C y 1,6°C desde junio a julio, y para que llegar a los niveles de 1997, se tienen que dar 2,65°C. Villarroel recuerda que hace 18 años, en junio ya se habían registrado por sobre los 2°C.

Niño tardío

 

Según el último informe de la DMC, del 17 de agosto, junio fue uno de los meses más secos desde hace 65 años de registros en Santiago, mientras que julio mostró un comportamiento consecuente con el invierno austral en el centro y sur del país. “Es probable que esta condición más lluviosa y cálida en julio sea un efecto retardado de El Niño que está presente desde abril, pero que no había alcanzado la intensidad necesaria para que repercutiera en el régimen pluviométrico de Chile”, dice el reporte.

Villarroel agrega que efectivamente el fenómeno empezó tarde en el país y que, por lo tanto,  golpeará con mayor fuerza a otros países que van a cambiar de estación, con sequías o inundaciones.  Por ejemplo, en 1997 provocó inundaciones catastróficas en el oeste de EE.UU. y sequía en Indonesia.

“Se dice que se compararía con El Niño 1997-1998, o que podría incluso ser más intenso, por las temperaturas que se han venido observando en el Pacífico Tropical y lo que distintos indicadores nos están diciendo pueda ocurrir ahí en términos de temperaturas del mar para los próximos meses”, agrega Ángel Muñoz del IRI.

 

Impacto del fenómeno El Niño en México, de acuerdo al información del SMN

Impacto del fenómeno El Niño – Oscilación del Sur en la precipitación en México

 

El Niño – Oscilación del Sur (ENOS) es un patrón oceánico-atmosférico de variabilidad natural. Este fenómeno se presenta a lo largo del Pacífico Ecuatorial y se caracteriza, principalmente, por la variabilidad de la temperatura superficial del océano, la circulación de los vientos alisios y la profundidad de la termoclina o capa de mezcla (Sheinbaum, 2003). El fenómeno no se presenta de manera periódica, sino que lo hace de manera irregular, con ciclos que se presentan cada 2 a 7 años. El fenómeno se puede presentar en tres fases muy distintas entre sí: Neutral, fría o "La Niña", y cálida o "El Niño" (Fig.  1). Es bien conocido que la presencia de un evento "El Niño" puede afectar de manera considerable los patrones de precipitación y temperatura en México. Sin embargo, los patrones de precipitación pueden variar a lo largo del país de acuerdo a la intensidad del fenómeno.

 

Con información de Agencias


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