CartapacioS: Yelmo de Mambrino

Por Juan Diego Suárez Dávila
Publicada el

Jd

A la memoria de María Hernández Hernández

Cuando nos adentramos en la lectura nos inclinamos por un tipo de libros que dependen de otros y de otros. Los textos no son huérfanos, una obra nos insiste en que leamos otra y así hasta que el gusto nos alcance. De chavo me atropelló la obra de Gabriel García Márquez y busqué todo lo que él escribió y de lo que otros redactaron sobre su creación. Alguien dijo que el colombiano había leído a William Faulkner y ahí voy derechito a leer las traducciones del norteamericano. Otro más insinuó que García Márquez había encontrado sus portentosas exageraciones en las aventuras de “Gargantúa y Pantagruel” (siglo XVI) escritas por François Rebeláis, pues a buscar el clásico de la sátira y la extravagancia. Sé con eso que cada libro es una puerta de entrada para otros libros, uno lleva al otro, se encadenan; las literaturas, en gran parte de la cultura occidental, están emparentadas  y responden por eso a la repetición de cierto tipo de temas, tópicos y símbolos.

Para mi han sido maravillosos varios objetos, reales o fantásticos que han aparecido en las historias, literarias o no, y que se repetirán a lo largo de los siglos en nuestra cultura.

Por ejemplo el santo grial que aparece por primera vez en la ficción dentro de la obra del escritor del siglo XII  Chrétien de Troyes “ Perceval”, también llamada “La historia del Grial”, y que se supone que es el objeto con el que José de Arimatea recoge la sangre de Cristo, por lo que a la vasija se le atribuyen cualidades milagrosas y quien la posea, recibirá todos los dones de Dios. De esta narración se deprenden muchas más que no culminarán pronto, la última de gran éxito comercial es la de Dan Brown “El código da Vinci”.

Pero al que a mí me ha gustado por su sencillez y por su carga fantástica es el que se nos ha hecho común: el “Yelmo de Mambrino”; se hizo famoso porque Miguel de Cervantes nos cuenta la hazaña de Don Quijote para conquistar esa especie de casco mágico que se suponía era de oro y le daba inmunidad a su portador.  Era propiedad original del legendario rey moro Mambrino (en realidad tal nombre procedería del escritor italiano de novelas de caballería llamado Mambrino Roseo). La posesión del casco fue la ambición de todos los paladines de Carlomagno y fue definitivamente conquistado por Reinaldos de Montalbán, según aparece en la obra “Orlando enamorado” (Wikipedia dixit).

La aventura del caballero de la triste figura va así “[…] Digo esto porque, si no me engaño, hacia nosotros viene uno que trae en su cabeza puesto el yelmo de Mambrino, sobre que yo hice el juramento que sabes.

—Mire vuestra merced bien lo que dice y mejor lo que hace —dijo Sancho—, que no querría que fuesen otros batanes que nos acabasen de abatanar y aporrear el sentido.

—¡Válate el diablo por hombre! —replicó don Quijote—. ¿Qué va de yelmo a batanes?

—No sé nada —respondió Sancho—, mas a fe que si yo pudiera hablar tanto como solía, que quizá diera tales razones, que vuestra merced viera que se engañaba en lo que dice.

—¿Cómo me puedo engañar en lo que digo, traidor escrupuloso? —dijo don Quijote—. Dime, ¿no ves aquel caballero que hacia nosotros viene, sobre un caballo rucio rodado, que trae puesto en la cabeza un yelmo de oro?

—Lo que yo veo y columbro —respondió Sancho— no es sino un hombre sobre un asno pardo, como el mío, que trae sobre la cabeza una cosa que relumbra.

—Pues ese es el yelmo de Mambrino —dijo don Quijote—. Apártate a una parte y déjame con él a solas: verás cuán sin hablar palabra, por ahorrar del tiempo, concluyo esta aventura y queda por mío el yelmo que tanto he deseado.

—Yo me tengo en cuidado el apartarme —replicó Sancho—, mas quiera Dios, torno a decir, que orégano sea y no batanes.

—Ya os he dicho, hermano, que no me mentéis ni por pienso más eso de los batanes —dijo don Quijote—, que voto, y no digo más, que os batanee el alma.

Calló Sancho, con temor que su amo no cumpliese el voto que le había echado, redondo como una bola.

Es, pues, el caso que el yelmo y el caballo y caballero que don Quijote veía era esto: que en aquel contorno había dos lugares, el uno tan pequeño, que ni tenía botica ni barbero, y el otro, que estaba junto a él, sí; y, así, el barbero del mayor servía al menor, en el cual tuvo necesidad un enfermo de sangrarse, y otro de hacerse la barba, para lo cual venía el barbero y traía una bacía de azófar; y quiso la suerte que al tiempo que venía comenzó a llover, y porque no se le manchase el sombrero, que debía de ser nuevo, se puso la bacía sobre la cabeza, y, como estaba limpia, desde media legua relumbraba. Venía sobre un asno pardo, como Sancho dijo, y esta fue la ocasión que a don Quijote le pareció caballo rucio rodado y caballero y yelmo de oro, que todas las cosas que veía con mucha facilidad las acomodaba a sus desvariadas caballerías y malandantes pensamientos. Y cuando él vio que el pobre caballero llegaba cerca, sin ponerse con él en razones, a todo correr de Rocinante le enristró con el lanzón bajo, llevando intención de pasarle de parte a parte; mas cuando a él llegaba, sin detener la furia de su carrera le dijo:

—¡Defiéndete, cautiva criatura, o entriégame de tu voluntad lo que con tanta razón se me debe!

El barbero, que tan sin pensarlo ni temerlo vio venir aquella fantasma sobre sí, no tuvo otro remedio para poder guardarse del golpe de la lanza sino fue el dejarse caer del asno abajo; y no hubo tocado al suelo, cuando se levantó más ligero que un gamo y comenzó a correr por aquel llano, que no le alcanzara el viento. Dejóse la bacía en el suelo, con la cual se contentó don Quijote, y dijo que el pagano había andado discreto y que había imitado al castor, el cual, viéndose acosado de los cazadores, se taraza y harpa con los dientes aquello por lo que él por distinto natural sabe que es perseguido. Mandó a Sancho que alzase el yelmo, el cual, tomándola en las manos, dijo:

—Por Dios que la bacía es buena y que vale un real de a ocho como un maravedí. (D.Q. I, XXI)

 

 


Bansuscripocion article1
Comparte!
A+ A-

Destacadas

Whatsapp image 2017 09 25 at 17.37.15

INDAJO ofrece programa de capacitación para jóvenes de la capital

21768398 10207973873339450 7104699568531060355 n

Congreso del Estado aplica remodelaciones, pero no transparenta los costos

Img 20170924 wa0003

Dos semanas de plantón, y maestros sin respuestas de Nacho Peralta

21768421 10207973031798412 6138363378154887937 n

Julia Jiménez pide madurez política al equipo de Jorge Luis Preciado

21766817 10207972974276974 5415169017948903011 n

Indira espera que el PRD recapacite y abandone el Frente Amplio