CartapacioS: Infracción de tránsito

Por Juan Diego Suárez Dávila
Publicada el

Jd

Alberta Camus en su novela “El extranjero” nos pone de frente a su personaje Meursault que va al sepelio de su madre, pero no exterioriza algún dolor. Siente que en su vida hay un fatal vacío que lo mantiene sin novedades ni remordimientos. Una especie de molicie sin mácula.

Luego vuelve a Francia a seguir con la rutina de todos los días. Cansado, aburrido y sin palpar que hace algo productivo. Un día lo invitan sus amigos a las playas de Argel, precisamente donde su madre murió. Ahí comete un asesinato porque el sol le molestaba, el calor lo sofocaba. Encuentra al árabe que hirió a Raymond, su amigo, lo amenaza con su cuchillo y nuestro personaje dispara. Meursault comprende que desestructuró la armonía del día. Por primera vez un domingo fue diferente para él. Había sido feliz. Disparó cuatro veces más sobre el cuerpo. La policía lo atrapa. Es llevado a juicio. Pero curiosamente, con toda la carga existencial encima, los argumentos de la parte acusadora se centran más en su comportamiento indiferente ante la muerte de su madre que por el asesinato cometido en la persona de un árabe.

En algún momento manifiesta esa parte de incertidumbre ante la vida; pero después de cometer el homicidio recupera un poco de la humanidad que le hacía falta a su insípida existencia.

La historia es una alegoría de lo que nos pasa en un mundo que no está diseñado para los seres humanos, sino que se ha reconfigurado para satisfacer las exigencias y las imposiciones de, insisto, de los grandes capitales. Una sociedad dirigida por unos cuantos megacapitalistas que nos han hecho creer que sus necesidades son las nuestras: el libre mercado, la educación técnica y privada; la medicina sin rostro social, por ello las grandes inversiones en hospitales privados y el desprestigio, planeado, del IMSS y otros similares. Todo ello con la complicidad de partidos políticos y sindicatos sumisos y corrompidos.

Y ¿todo ello qué tiene que ver con que un agente de tránsito me haya levantado una infracción? Nunca podré sentirme como Meursault, no habría justificación posible. Pero sí podré experimentar los terribles embates de la soledad (últimamente han sido bastantes: los amigos que te abandonan porque ya no posees lo mismo: el estatus en plena decadencia; los oídos que te escuchaban, ya no están cerca; la lejanía de la gente que amas; quizá asuntos sin importancia pero que para mí han sido vitales): voy manejando, pensando en las circunstancias que me rodean, tratando de esquivar el empujón de un taxista o quizá voy pensando en esa materia que nos muestra evadidos: la nada. El caso es que me distraje, al salir de la glorieta más popular de la ciudad  hay otro semáforo, nos brincamos el taxista y yo en la intermitente luz amarilla que en la bocacalle se te pone en rojo fijo.

Y de esas veces en que parece que todo te sale mal: ahí detrás tuyo aparece de la nada una patrulla. Empieza a roncarte para que te “orilles a la orilla”, pero no hay tal; pongo las intermitentes porque tengo que avanzar dos cuadras más hasta encontrar un sitio en donde no interfiriera con el tráfico. No puedo justificarme con la distracción que me provocó la inmortalidad del cangrejo, la tecnología de la rueda en el mundo azteca, la psicología de las masas en el desierto del Sahara. No, no serían materias viables, así que con la adrenalina hasta las cejas, espero y bajo los cristales ¿por qué me tocó a mí y no al taxista?

Soy el agente fulano, se presentó, y le indico que se pare porque se brincó un alto y no lo hizo; discúlpeme oficial, le digo, me agarró el amarillo, ya no podía detenerme. Mire, me dijo, son dos oportunidades antes: el verde se pone intermitente y luego el amarillo, y sigue el alto.

Tenía razón, pero lo que ya no me gustó es que continuara con el regaño “y es que usted esto, lo otro y lo de más allá”. Que le respondo ¿me va infraccionar o no? –sigo con esto el ejemplo de un amigo de antaño-  las dos cosas no se pueden: me regaña o me infracciona. Pero abusó de mí: me regañó y me multó.

Entiendo que siempre será mi versión contra la del agente, él hace su trabajo. Me enojé cuando me dio a firmar el folio, me negué a hacerlo. Me salió más caro, me cobraron por no signar la descripción de mi falta. Una cosa más me duele: que haya tanta eficiencia para aplicar leyes y reglamentos contra el ciudadano común. 


Bansuscripocion article1
Comparte!
A+ A-

Destacadas

Mina

SSyBS desatiende los Centros de Salud de Minatitlán

21766521 492199934490890 1314624928406155614 n

Madre de joven desaparecido aborda al gobernador en su encuentro ciudadano

Donadores

Diputada propone donar 4 mil pesos a damnificados; ni el 10% de lo que gana

21768398 10207973873339450 7104699568531060355 n

Congreso del Estado aplica remodelaciones, pero no transparenta los costos

21768421 10207973031798412 6138363378154887937 n

Julia Jiménez pide madurez política al equipo de Jorge Luis Preciado